EDICIÓN JULIO - 2026
China Bazán:
“Las mejores conversaciones comienzan alrededor de una mesa”
La reconocida chef abrió las puertas de Ambrosía Bistró para conversar con UNICEF sobre maternidad, infancia, recuerdos, cocina y esos pequeños rituales familiares que ayudan a fortalecer vínculos y construir recuerdos para toda la vida.


La cocina y la familia como un lugar de encuentro.
Nos sentamos con Carolina “China” Bazán y tuvimos la suerte de ser recibidos en Ambrosía Bistró, espacio que ha construido a pulso y que hoy es una extensión de su propia historia. Mientras conversábamos, su equipo se movía con precisión alrededor de la cocina. Todo parecía funcionar en perfecta sincronía. Entre platos, aromas y voces que iban y venían, el restaurante transmitía una sensación difícil de describir: la de un sueño cumplido.
Al ingresar, hubo un detalle que llamó especialmente nuestra atención. En el primer peldaño de la entrada quedaron plasmadas para siempre las huellas de las manos de China y sus hijos en el cemento. Una pequeña marca familiar en medio de uno de los proyectos más importantes de su vida. Porque, aunque es una de las chefs más reconocidas de Chile, antes que todo, China es mamá.
Ella misma se define entre risas como una mujer “obsesionada por sus hijos”.
Y basta escucharla unos minutos para entender que no exagera. Se sentó con tranquilidad, pese al ritmo vertiginoso que suele acompañar cualquier servicio gastronómico, y quiso regalarle un momento a UNICEF para conversar sobre maternidad, familia, crianza y sobre quién es ella cuando se aleja, aunque sea por un instante, de las exigencias de una cocina de excelencia.
Su risa, esquiva, pero espontánea y contagiosa, terminó por derribar cualquier formalidad. Y así, entre anécdotas, recuerdos y reflexiones sobre la maternidad, descubrimos a una mujer que encuentra sus mayores aprendizajes lejos de los restaurantes: en la crianza de sus hijos, en las conversaciones alrededor de una mesa y en esos momentos cotidianos que terminan construyendo una familia. Porque detrás de la chef admirada por colegas, críticos y comensales existe una mamá convencida de que algunas de las conversaciones más importantes de la vida comienzan compartiendo una comida.
La entrevista:
¿Qué rol cumple la cocina en tu vida familiar?

En la casa de China, cocinar no es necesariamente la forma más rápida de hacer las cosas. De hecho, suele ocurrir exactamente lo contrario.
Su hija, Mía, disfruta enormemente acompañarla en la cocina. Se sube a un piso para alcanzar la mesa, pregunta, mezcla ingredientes y participa activamente en la preparación de las recetas. China reconoce que, cuando decide ayudar, probablemente todo demorará tres veces más. Pero también asegura que siempre vale la pena. Porque detrás de cada receta aparece algo mucho más importante que el plato final: el tiempo compartido.
"Cocinamos, aprendemos, lo pasamos bien y lo pasamos bien juntos", nos cuenta.
Su hijo mayor, Iñaki, tiene una relación distinta con lo gastronómico. No le interesa tanto preparar alimentos y ella respeta completamente ese proceso. Para China, cada niño tiene sus propios intereses y la misión de los adultos es el acompañamiento, no la imposición. Y mientras Mía se entusiasma preparando huevos revueltos y omelets, Iñaki encuentra otras maneras de compartir.


¿Qué pueden aprender los niños y niñas cuando participan en la cocina?
Para China, la cocina es mucho más que una habilidad práctica. Es un espacio donde niños y niñas pueden desarrollar herramientas que les servirán durante toda la vida. Aprenden a organizarse, a seguir instrucciones, a tener paciencia, a trabajar en equipo y también a hacerse responsables del desorden que queda después de cocinar.
Y, por supuesto, aprenden a equivocarse. Porque en su casa los errores son parte natural del proceso. Si una receta no resulta como esperaban, la solución es sencilla: reírse, aprender y seguir adelante.
"Y si sale realmente mal, siempre existe el delivery", comenta entre carcajadas.
¿Existe algún ritual familiar que intenten mantener?
Sí. Sentarse juntos a comer. Ahí la conversación comienza casi sin darse cuenta. Aparecen emociones, preocupaciones, pequeños triunfos y desafíos cotidianos.
Lo que podría parecer una pregunta simple se transforma en una poderosa herramienta para conectar. Porque para la China, muchas veces las conversaciones más importantes con los niños ocurren precisamente ahí: alrededor de una mesa.

¿Cuál crees que es el ingrediente más importante en la crianza?
Cuando habla de crianza, China vuelve una y otra vez a un ingrediente que considera esencial: el cariño.
Está convencida de que las nuevas generaciones de madres, padres y cuidadores han aprendido que es posible educar poniendo límites, pero también acompañando desde el respeto, la escucha y la comprensión. Habla de la importancia de contener a los niños cuando atraviesan momentos difíciles, de transmitirles seguridad y de hacerles sentir que siempre habrá alguien disponible para escucharlos.
Y, de alguna manera, esa convicción también se refleja en lo que ocurre alrededor de una comida compartida. "La cocina siempre es un lugar sano que reúne a la gente", reflexiona. Es el espacio donde se celebran los buenos momentos, se procesan los difíciles, se cuentan historias y se construyen recuerdos.
Cuando termina la entrevista y comienza el servicio
La conversación llega a su fin y, por un momento, parece que el ritmo de Ambrosía Bistró se hubiera detenido para permitirnos hablar de maternidad, infancia y familia. Pero el servicio está por comenzar. China mira alrededor, sonríe y se pone de pie.
—Bueno, ahora me voy a disfrazar —dice entre risas.
El "disfraz" consiste en aquello que tantos reconocen de ella: su característico pañuelo de cocina anudado a la cabeza y su delantal profesional. Una transformación rápida, casi instantánea, pero profundamente simbólica y típica de ella.
En cuestión de minutos, la mamá que hablaba de los "altos y bajos" del día, de recuerdos de infancia y de las comidas familiares vuelve a convertirse en la chef China Bazán.
Las comandas comienzan a llegar, los fuegos se encienden y la cocina acelera su pulso. Su equipo vuelve a moverse en perfecta sincronía y ella ocupa nuevamente el lugar que tantos conocen: el centro de una cocina donde la pasión y la disciplina conviven todos los días.
Nos despedimos mientras Ambrosía recupera su ritmo habitual. Y entonces resulta inevitable pensar que la receta más importante de China probablemente no está escrita en ningún menú. Está en algo mucho más simple: una mesa compartida, una conversación sincera después de un día largo, un abrazo oportuno o un espacio donde siempre hay tiempo para escuchar.
Porque cocinar en familia no se trata solamente de preparar alimentos. Se trata de construir recuerdos, fortalecer vínculos y crear momentos capaces de acompañarnos para toda la vida.
Pero esta historia no termina aquí. La colaboración entre China Bazán y UNICEF seguirá reuniendo ingredientes, historias y afectos. Revista SOMOS puede adelantar una primicia: ya comienza a tomar forma un proyecto muy especial que buscará rescatar recetas inspiradas en los sabores, productos y territorios de Chile para invitar a las familias a cocinar juntas.
